EL TRIMARÁN RUSO QUE DA LA VUELTA AL MUNDO ESTÁ EN SAN FERNANDO

La expedición zarpó de San Petesburgo el 1 de julio de 2021. Después de atravesar varios puertos de Europa cruzó el Atlántico y llegó a América. En el varadero de San Fernando alistan el particular trimarán para lanzarse a los mares del sur. La aventura durará 2 años.

Dos exploradores siberianos están llevando a cabo una vuelta al mundo para emular las rutas de los primeros navegantes rusos, en un trimarán que atracó hace unos días en el Club San Fernando.

Se trata de Evgeny Kovalevskiy, director de la expedición, y el capitán Stanislav Berezkin, que navegan a bordo del trimarán “Russian Ocean Way”, un barco de 12 metros de eslora y único en el mundo en cuanto a su diseño. La estructura se apoya en tres pontones inflables.

Russian Ocean Way en una de las etapas en España

Partieron 1 de julio del año pasado de San Petersburgo y la travesía, que durará dos años, les llevará a surcar las aguas de 40 países. Según explicaron, el objetivo, además de emular las rutas de los primeros navegantes rusos, es abrir vías de encuentro y de cooperación con otros países en los ámbitos de la educación, la ciencia, el medio ambiente o el turismo.

Así lo expusieron Evgeny Kovalevskiy, director de la expedición, y el capitán Stanislav Berezkin, junto a los demás representantes, en una amena charla de camaradería, café de por medio, en la mañana de ayer en el varadero del Club San Fernando, donde intentan reparar y hacer modificaciones al trimarán con pontones inflables, el cual realmente se ve bastante deteriorado por la travesía que ya lleva un año y después de cruzar el Océano Atlántico. 

“Nuestra expedición significa hacer amigos y paz”, remarcó Evgeny Kovalevskiy, que intenta hablar un castellano, mezclado con el inglés y ruso. Para Stanislav Berezkin «lo más importante es conocer a gente interesante. Sin esto el viaje no estaría completo». El marinero indicó la importancia de la expedición como proyecto de divulgativo, para enseñar que «todos formamos parte de la naturaleza».

Berezkin detalló que el trimarán de 12 metros, construido especialmente para este viaje, es único en el mundo. Entre sus pecularidades, se puede desmontar y transportar. También ha indicado que su intención es establecer tres récords mundiales: el de viajar en barco de estas características tanto por el mundo como por Sudamérica y el de mayor longitud del viaje.

El barco cuenta con un cockpit con carpa desmontable, una cocina con gas, un molino eólico para generar la energía de los pocos instrumentos de navegación y sistemas de comunicación. Es bastante rudimentario y carece de confort. En popa un timón con caña y está equipado con un motor fuera de borda Yamaha de 15 HP.

Además, el capitán recaló que la “Prioridad de la misión es la fraternidad internacional” y que el viaje no recibe apoyo gubernamental alguno.

La expedición que se prolongará dos años y les hará recorrer 60.000 kilómetros, según relataron ayer los propios viajeros. La próxima etapa será la más exigente, ya que una vez dejado atrás San Fernando (en septiembre es lo previsto) el catamarán tendrá que navegar en el Atlántico Sur e intentar cruzar el temible Cabo de Hornos. Luego vendrá el Océano Pacifico con la intención de surcar Oceanía y luego introducirse en Asía. 

Colaboración

La Guerra desatada entre Rusia y Ucrania el pasado marzo afectó parte de los planes financieros de “Russian Ocean Way”. Según los protagonistas de la expedición cuentan con el dinero necesario, pero tienen las tarjetas de crédito bloqueadas por los sistemas financieros rusos debido al conflicto. Esto generó que parte de la comunidad náutica Argentina esté ayudando a los viajeros. Tal es el caso del Museo Náutico Argentino, encabezado por Juan Zamora  en este caso, que gracias a sus contactos y gestiones están convocando a personas y empresas que colaboran con la causa. Carlos Marciales y su hijo, Jorge Dichiara, entre otros están ayudando.

Párrafo aparte para el Club San Fernando. Que sumado a la “amarra de cortesía” que habitualmente se ofrece para estos barcos y navegantes de largas travesías, pusieron a disposición un espacio en el varadero para los trabajos de reparación del barco, como así también, están alojando sin cargo a los navegantes en los dormis que posee el club. El comodoro Luis Martinez Castro es el encargado de todas estas gestiones, junto a Sebastián Iut, quien está al “pie del cañón ” y fue el que generó el vinculo entre los navegantes y la entidad náutica.

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